Presidente Abelardo De La Espriella.
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En democracia, un voto hace la diferencia

Cuando las instituciones funcionan, no gana quien más grita, sino quien obtiene un voto más.

Por: Lina María Peña

La democracia no se mide por la amplitud de una victoria, sino por el respeto a la voluntad popular. Abelardo De La Espriella fue elegido Presidente con una diferencia de 247.970 votos, apenas el 0,95 %.

Para algunos es un margen estrecho; para la democracia, es suficiente. Cada voto tiene el mismo valor y esa es precisamente la esencia del sistema democrático.

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Colombia ya ha vivido elecciones igual o más cerradas. En 1994, Ernesto Samper derrotó a Andrés Pastrana por 156.615 votos; en 1978, Julio César Turbay venció a Belisario Betancur por 137.061 votos; y en 1970, Misael Pastrana superó a Gustavo Rojas Pinilla por apenas 63.557 votos.

La historia demuestra que las diferencias ajustadas no deslegitiman una elección; por el contrario, evidencian una ciudadanía activa y una democracia donde cada sufragio cuenta.

El resultado también deja otra conclusión: el gobierno de Gustavo Petro llegó a esta elección con la ventaja natural que otorga el poder. Contó con una amplia estructura institucional, aliados políticos y una burocracia consolidada.

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Sin embargo, ese respaldo no fue suficiente para garantizar la continuidad de su proyecto. Los ciudadanos hicieron su propia evaluación del gobierno y, por un estrecho margen, decidieron apostar por un nuevo rumbo.

Mención especial merece la Registraduría Nacional, que organizó un proceso electoral transparente, ágil y con garantías para todas las campañas.

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En un país históricamente polarizado, la institucionalidad volvió a demostrar que la democracia colombiana cuenta con mecanismos sólidos para que sea la voluntad de los ciudadanos, y no el ruido político, la que defina el futuro de la Nación.

Ahora comienza el verdadero reto para Abelardo De La Espriella: gobernar para un país dividido, construir consensos y demostrar que una victoria ajustada también puede convertirse en un gran mandato si logra responder a las expectativas de todos los colombianos. Porque en democracia, un solo voto puede cambiar la historia.

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